La “corneta” del Diablo

Cuando fueron conocidas a nivel mundial, el 15 de mayo del 2004 cuando se anunció que Sudáfrica sería el organizador de la Copa del Mundo, nadie imaginó que el particular objeto sería el centro de las críticas. Ahora las vuvuzelas (cornetas) son odiadas y han dado paso a las más diversas teorías.

 El año pasado en el portal de la FIFA se hizo una crónica especial por el tema, informando que es un emblema en el país africano. “No creo que fuese capaz de disfrutar del fútbol sin la vuvuzela. (…) Transmite a los estadios una sensación especial. Hace que los hinchas quieran animar a su equipo”, dice Sadaam Maake, uno de los afamados seguidores del fútbol de ese país.

En sus orígenes, la vuvuzela se fabricaba a partir de un cuerno de kudu y se utilizaba para convocar a la gente a las reuniones. “Durante los últimos quince años, la imagen y el sonido del instrumento soplado en los partidos ha pasado a convertirse en un emblema de esperanza y unidad para muchos sudafricanos”, apunta FIFA.com.

No obstante, durante el desarrollo del Mundial, el instrumento ha dejado a muchos con un pito en el oído y hasta se han quejado de que por culpa del aparato les han pasado goles, como Argentina. “No se podía escuchar nada, igual que el otro día. Por eso la jugada del ‘Micho’ (Demichellis), al que le gritaron de todos lados y no escuchó nada, no lo vio”, señaló Lionel Messi, por el tanto que les convirtió Corea del Sur.

“A mí también a veces me hablan para que salga a buscar una pelota y después los miro y les pido perdón porque no se escucha realmente”, señaló el portero trasandino Sergio Romero.

Para el sueco Sven Goran Eriksson, DT de Costa de Marfil, el aparato “dificulta la comunicación. Tenemos que llamar a los jugadores para conversar. Para el folclore y la atmósfera es muy bueno, pero no puede ser que la vuvuzela sea más importante que un entrenador consiga comunicarse con un jugador”.

El periodista chileno Aldo Schiappacasse tiene una teoría respecto al sonido de las “cornetas”. Según él, el sonido emitido durante los noventa minutos vendrían de parlantes instalados en los estadios, ya que es imposible que el zumbido en el estadio sean tan parejo mientras se desarrolla el encuentro.

En Sudáfrica, en tanto, una mujer se rompió la garganta en una competición consistente en tocar vuvuzelas, “Costó dos días que cicatrizara, pero el lunes ya me sentía bien. Espero no tener daños permamentes, no lo parece”, dijo Yvonne Mayer, residente en Ciudad del Cabo.

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