El peor enemigo del jugador

¿Quién no ha visto algunas vez a un perro en un estadio de fútbol? Claro, que los canes tienen su genio y en más de una ocasión pasaron la línea que divide el respeto entre un juego y la agresión. O muy bien se transformaron en el centro de la ira de algún ofuscado jugador.

Muy bien lo sabe Carlos Fernando Navarro Montoya, quien en el duelo Colo Colo y Boca Juniors, en 1991, sufrió las consecuencias y los dientes de Ron, en duelo por la Copa Libertadores que terminó en escándalo. “Lo conversamos más de una vez y no me aguante las ganas de decirle lo que pensaba, ya que ese día yo estaba en el estadio y viví la impotencia de todo lo que paso con los golpes y después con el perro, cada vez que le tocaba el tema me decía que hoy en día eso le da risa y que no podía creer que en Chile hicieran ídolo y premiaran al perro que lo mordió… yo le decía que el perro después que lo mordió se murió por que no tenia puesta la vacuna anti argentino”, recordó Sebastián “Chamagol” González.

“Aquí yace el noble ovejero alemán, baluarte de su raza y ejemplo para la especie humana”, dice la lápida de Ron. En el Mundial de 1962, celebrado en Chile, se disputaba el duelo Brasil-Inglaterra, pero un “amigo del hombre” ingresó al campo e interrumpió el partido. El cuadro sudamericano logró revertir el marcador adverso y lo atribuyeron al can, el que se convirtió en amuleto para el equipo. Al final, Garrincha, figura de la verdeamarelha, se llevó la mascota y la Copa a su país. Los perros tienen entre ceja y ceja a los argentinos. De eso lo sabe muy bien Diego Armando Maradona, ya que su shar pei le pegó la desconocida y le dejó la cara con un recuerdo.

También Germán Denis, actual jugador del Nápoli, quien haciendo la pretemporada por Independiente sufrió la ira de un can. “Fue un susto, cuando venía corriendo y vi que me encaró, no sabía qué hacer. Por suerte lo controlaron rápido, pero ese momento no se lo deseo a nadie. Según el médico, no hace falta vacunarme. En caliente no sentí mucho, pero al rato me di cuenta de que tenía un raspón”, recordó.

En la liga interior trasandina, la suerte no fue tan misericordiosa con Eduardo Colazo, jugador de Deportes Córdoba, cuadro que se medía con Guaymallén de Mendoza, ya que un animal lo dejó fuera de combate. “Fue increíble… La verdad, me dolió tanto que tuve que salir de la cancha. Una bronca bárbara. Son cosas que suceden”, expresó el propio Colazzo.

Otros, como el portero belga Jean-Marie Pfaff, dejaron la actividad y ahora se dedican a jugar al fútbol con boxers, claro que el motivo es por beneficencia. Pfaff, elegido mejor portero del mundo en 1987, actuó en el Gran Circo de Invierno de Amberes. El resultado: no lo mordieron.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s