El Tino de Asprilla

Faustino Asprilla jugó en muchos equipos de varios países. En su última etapa vistió la camiseta de Universidad de Chile –también recordada por los cánticos de la barra de Colo Colo-, donde tuvo la genial ocurrencia de ir al entrenamiento con una pistola, según él de fogueo. “Me había comprado una pistola de esas que se usan en las películas de Hollywood. La tenía en el auto. Ese día fui, hice kinesiología, y cuando los jugadores terminan, me ven en el auto: “Tino, haz un tiro al aire”. Y yo: “Bueno, corran, corran”. Y ta, ta, ta. Me fui. Por la tarde, le contaron a un periodista y se armó… tuve que mostrar el arma de juguete”, recordó el Tino a la Revista El Gráfico.

El colombiano, que jugó en Italia, Inglaterra, Argentina, Brasil, Arabia Saudita, también tuvo un paso por México (Atlante), donde tuvo roces con el DT chileno Carlos Reinoso. “De es técnico que tuve ahí sí que no aprendí ni mierda. La peor persona que conocí en el fútbol, me arrepiento tanto. Estaba loco. En el último partido, creo que en Monterrey, estábamos perdiendo 2-0 y si nos metían 4 quedábamos eliminados. Empezó a gritarnos que nos hiciéramos expulsar, porque con 6 no nos podían eliminar”.

“Una vez estábamos ganando 2-1 un partido jodidísimo. Faltaban 5 minutos y el tipo (Reinoso) se va. ¡Desaparece del banco! Nunca se enteró de que nos empataron. Después nos vio y dice: “Bárbaro, gran triunfo”. “Eh, cómo triunfo, si nos empataron”. “¿¡Cómo que nos empataron!?” ¡El tipo se había ido porque tenía una cita no sé dónde!”.

En Colombia, Asprilla llegó a ser también un sex simbol, gracias a una “particular” foto que salió publicada en el diario El Tiempo. “Esa foto para mí fue… cómo decirlo… un incidente. En el Parma te daban toda la ropa que usabas para jugar, hasta los calzoncillos. En la Selección Colombia no. Jugaba ese partido en Cali, mandé las maletas para el aeropuerto y se me olvidó sacar los calzoncillos. Entonces, para no ensuciar los que llevaba, y como la pantaloneta era bien larga, jugué sin nada abajo. El problema es que al correr, las pantalonetas se levantaban. Una fotógrafa del periódico El Tiempo hizo la foto, y ahí se dieron cuenta de que se me había salido el… pipi. ¡Hasta un póster hicieron!”.

“Yo en ese momento estaba bien casado, pero digamos que a partir de esa foto se generó el mito. ¡Pero igual me seguían más los gays que las mujeres!”.

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